Primero persona, después discípula y después maestra. La inocencia como puerta evolutiva
Primero persona. Después, discípula. Después, maestra. La inocencia como puerta evolutiva. Hay algo que cada vez me parece más esencial en el camino hacia la trascendencia: la inocencia. Pero no hablo de una inocencia ingenua, ni de la que pertenece...