No quería abandonar el camino: Quería descubrir desde dónde seguir caminándolo

No quería abandonar el camino: Quería descubrir desde dónde seguir caminándolo

NO QUERÍA ABANDONAR EL CAMINO: Quería descubrir desde dónde seguir caminándolo.

Durante un tiempo pensé que iba a dejar la formación.

 

Sentía que ya no quería acompañar a las personas únicamente en su sexualidad.

 

Me preguntaba si todo aquello se había quedado pequeño para el momento vital en el que me encuentro, tan profundamente atravesado por el Vedanta Advaita y la investigación sobre la conciencia.

 

Llegué incluso a preguntarme si la terapia consistía, en algún momento, en intentar arreglar al personaje, ayudarle a estar mejor, a relacionarse mejor, a vivir mejor.

Y yo sentía que ya no quería quedarme ahí.

Quería acompañar a seres.

 

Pero algo cambió.

 

En el último taller, dedicado a la terapia aplicada a la sexualidad, pude volver a ver algo que quizá siempre había estado presente.

 

Al escuchar al grupo, acompañar sus procesos y presenciar la transformación que se estaba produciendo, comprendí que la formación no era el problema.

Tampoco lo era el Tantra.

Lo que estaba cambiando era el lugar desde el que yo lo estaba habitando.

 

Porque entonces recordé algo esencial:

La sexualidad nunca fue el destino final.

El Tantra nunca fue solamente una manera de vivir mejor nuestra sexualidad, nuestras relaciones o nuestra vida.

La sexualidad siempre fue una puerta.

Una puerta de entrada al cuerpo, al vínculo, al deseo, a la vulnerabilidad, a nuestras heridas y defensas…

 

Y también a la presencia.

A la conciencia.

A ese lugar en el que, más allá de nuestra historia, nuestros condicionamientos y nuestro personaje, podemos empezar a reconocernos.

 

Quizá lo que está ocurriendo ahora no es que yo quiera alejarme del Tantra.

Es precisamente lo contrario.

Siento que quiero entrar todavía más profundamente en él.

 

Y dejar que la formación pueda acoger también todo aquello que hoy forma parte de mi mirada:

 

☆ cuerpo y conciencia,

 

☆ historia y presencia,

 

☆ defensas y apertura,

 

☆ humanidad y silencio.

 

Por eso la formación continúa.

Pero, inevitablemente, también se transforma.

No porque lo que había antes estuviera equivocado.

Sino porque cuando tú te transformas, la manera en la que miras aquello que amas también se transforma.

 

Y quizá esta sea una de las cosas más hermosas de cualquier camino:

que no tienes que abandonar lo que te trajo hasta aquí para seguir profundizando.

A veces simplemente llega el momento de abrir otra puerta dentro de la misma puerta.

Y eso es lo que siento que está sucediendo ahora.

La sexualidad sigue siendo una puerta.

El Tantra sigue siendo un camino.

Pero la mirada se hace más amplia, más silenciosa, más profunda, más consciente.

 

La formación continúa.

Y yo continúo con ella.

Desde otro lugar.

Desde quien soy ahora.

 

Te vienes?

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